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La Coctelera

LOS PEQUEÑOS OBJETOS

RELATOS BREVES

15 Diciembre 2006

ANTONIO MACHADO, SUS ÚLTIMOS DÍAS. LLEGADA A COTLLIURE (y 2)

Con las primeras luces del 27, la caravana de coches en que viajaban los intelectuales reemprende la marcha, pero se encuentra con la riada de personas que también intenta llegar a Francia, por lo que tardan casi un día en alcanzar la frontera. Para colmo de males, el coche en el que iba la familia Machado se averió y aunque les recogió una ambulancia, ésta no pudo continuar al encontrarse los caminos colapsados, por lo que se vieron obligados a pasar la frontera a pie. La lluvia y el intenso frío hacían aun más penoso el amargo trance. En el trajín del viaje, tuvieron que dejar el equipaje y Antonio perdió el maletín en el que conservaba las cartas de su amada Guiomar, además de los últimos poemas que el poeta le dedicó y con los que quería hacer un nuevo libro.

Gracias a la ayuda que en todo momento le prestó Corpus Barga, pasaron la frontera sin más problemas y ya en zona francesa, pudieron descansar en el despacho del Comisario de Aduanas que facilitó un coche para desplazarse a Cerbère y desde allí poder continuar el viaje en tren. En la estación de Cerbère constataron que su exiguo dinero no valía nada y hasta un café con leche que se tomó el poeta en la cantina lo debió pagar algún intelectual que los acompañaba, puesto que los presentes no podían permitir que don Antonio empeñara un reloj que llevaba.

La primera noche en Francia (y debido a que no quedaba ninguna habitación de hotel libre en el pueblo) la pasaron en un vagón de ferrocarril vacío que le cedió el jefe de Estación.

El 29 partieron en tren hacia Cotlliure, ya que don Antonio no quiso ir a París donde el gobierno republicano les había ofrecido acomodo. La llegada a la villa marinera fue sobre las cinco de la tarde, sin ningún medio económico y con lo puesto. Se alojaron en dos de las habitaciones del primer piso del hotel Bougnol Quintana, en una el poeta y su madre y en otra José y su esposa Matea.


Los días que vivió en Cotlliure no salió a la calle, la enfermedad y el exilio le estaban minando la salud. Unos días antes de su fallecimiento, le pidió a su hermano José que lo llevara a la playa para ver el mar, fue su primera y última salida. El 18 de febrero comenzó a sentirse mal, por lo que se mandó llamar al doctor Cazabens, que le diagnosticó una neumonía. El 22 de febrero murió al atardecer.


Avisados los soldados españoles que estaban refugiados en el castillo, llevaron a hombros el féretro cubierto con la bandera republicana hasta el cementerio. La calle por donde pasó el cortejo fúnebre, hoy lleva el nombre del poeta.

Fue enterrado en un nicho cedido por la señora Deboher, amiga íntima de madame Quintana, la dueña del hotel que tan generosamente acogió a la familia Machado. Tres días después murió la madre del poeta.

A los pocos días, José Machado encontró en un bolsillo de la chaqueta de nuestro poeta un papel en el que éste había escrito su último verso:

Estos días azules y este sol de infancia.


El profesor Antonio Sánchez Barbudo, nos dice: Un estupendo verso final, pues no evoca meramente "aquellos" días o "aquel sol". Están en el presente. Mira, y ve otra vez "días azules", como aquéllos: y de nuevo un "sol de infancia", como aquél, cuando parecía vibrar en el aire la esperanza. Todo igual que antes.
Podemos imaginar - basándonos en este verso - lo que él pensó y sintió al escribirlo. La vida era bella y empezaba siempre de nuevo: más para otros. Una vez más él descubría esa maravilla que es el eterno repetirse de la primavera, la niñez y la ilusión. Veía él de nuevo, en medio de su gran tristeza, un día azul y un sol de infancia. Otra vez la vida, brillando, presente. Pero él estaba vencido, enfermo, fuera de su patria y con un pie ya dentro de la tumba.


En el año 1958 los restos de don Antonio y de su madre fueron depositados en el actual pateón que hay a la entrada del cementerio del pueblo. Según Manuel Valiente, testigo presencial del acto de reinhumación, en el momento de depositar los féretros alguien llamó a la puerta del cementerio y le fue franqueada la entrada, esa persona dijo venir en nombre de los presos políticos de la cárcel Modelo de Barcelona, traía un pequeño cofre de madera tallada con tierra de España para ser vertida en la tumba.

Actualmente nunca le faltan flores y poemas dejados por las personas que le visitan y recuerdan.

Texto:© Felipe Sérvulo

Ilustraciones del artículo, de arriba abajo:
Guiomar
Paso de la frotera por los exilados republicanos
Fachada del Hotel Quintana
Don Antonio muerto, cubierto por la bandera republicana
Cortejo fúnebre
Entierro en el cementerio municipal de Cotlliure

De: ABEL MARTÍN

FOTOS (2)

Nuestro grupo en la puerta del Hotel Quintana, donde vivió el poeta sus últimos días

Rue Antonio Machado, lugar por donde pasó el cortejo fúnebre

Tumba de don Antonio

Vista de la playa de Cotlliure

Foto de familia tras el homenaje

Fotos en color:© Felipe Sérvulo

servido por felipe-servulo 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Clítoris

Clítoris dijo

Gracias por traernos a este genio de las letras, divino creador de poemas y sublime hacedor de sentimientos, nostalgias y sueños.

Un beso:)

18 Diciembre 2006 | 08:33 AM

Ana

Ana dijo

Muchas gracias por contar la historia... Ha sido un placer de principio a fin...
Veo que vosotros habéis disfrutado mucho con todo esto, ¿verdad?... Me alegro por todos vosotros.. Un abrazo!...

18 Diciembre 2006 | 02:03 PM

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