MUJERES EN LA VIDA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ: MARGA GIL ROËSSET (2)
En el "post" anterior os hablé de Juan Ramón Jiménez, aunque puse el énfasis en la que fue su compañera: Zenobia Camprubí. Ahora, os hablaré de otra mujer que fue importante en la vida del escritor y que también le marcó, aunque esta vez, de una manera trágica: Marga Gil Roësset.
Marga, en un episodio un tanto desconocido y oscuro de la vida del poeta, se suicidó en Las Rozas por amor a él, el cual, parece ser, la rechazó después de seducirla. Hay que tener en cuenta, aunque esto no pueda servir de excusa, que el escritor era una persona muy compleja y enferma, que había sufrido varías crisis anímicas a consecuencia de las cuales, incluso fue ingresado en centros especializados.
El periódico La Libertad, el 30 de de julio de 1932 trajo la noticia de la siguiente manera: Una señorita elegantemente vestida alquiló un taxi y ordenó al chófer que la condujese a Las Rozas.
Al llegar a este pueblo dijo al chófer del vehículo que esperase, y después de pedir la llave de un hotel propiedad de unos tíos suyos, entró en dicho hotelito. Pasaron unos instantes y se oyó una detonación. Al ruido acudió la familia de la joven y los vecinos, que vieron el cuerpo de la joven en el suelo exánime.

Era hija de una acomodada familia y desde muy joven demostró ser una genial escultora y dibujante. Su padre, Julián Gil Clemente era general de ingenieros y su madre Margot Roësset Mosquera, una mujer de gran cultura. Marga, junto a sus hermanos, fue educada en los ambientes más selectos del Madrid de la época.
Según sus propias palabras que dejó escritas en su diario y que han llegado a nosotros a través del libro Amarga luz de su sobrina Marga Clark, decidió quitarse la vida en un acto en el que se mezcló el temor a seguir sufriendo, con la nobleza al no querer traicionar y hacer daño a su amiga Zenobia:
…Y es que…/ Ya no quiero vivir sin ti…/ no…ya no puedo vivir sin ti…/… tú, como sí puedes vivir sin mí…/… debes vivir sin mí…/… Si tú no pudieras vivir sin mi, no sobraría, pero como sobro, lo mejor es irme…/…Y como sin ti…es que ni quiero, ni me importa nada…lo mejor es morirme…
Marga tenía 24 años cuando puso fin a su vida y el poeta 50. La misma mañana de su muerte destruyó en su estudio casi toda su obra.
Dejó cartas y un diario a él y a Zenobia, a la que estaba esculpiendo un busto, obra que dejó inacabada.
Juan Ramón tras su muerte, escribió en agosto de 1932:
Tu sufrimiento, muerta tú, se ha quedado espandido (sic.) sobre mi, como el rojo del sol, después de puesto, por la tarde.
Sentimiento sordo, profundo, concentrado, inmenso, como el rojo de la puesta de sol en un crepúsculo eterno.

Enlace sobre la vida y obra de Marga.
Fotos: del libro Amarga luz. Editorial Circe, Barcelona, 2002
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ANDALUCÍA VIVA













Pepe Gómez dijo
Me gusta. En la biografía de un escritor o creador nos limitados a ver, con frecuencia, al escritor o al creador y a su obra, aislados del mundo. No digo que sea malo. Pero nada o muy poco sabemos de las personas de su entorno que influyeron en su obra, ni a cuantas influyó.
Pobre Marga, tan joven..., tan burguesita..., tan creadora...; dejándose llevar por el capricho, impaciente, de la fama y por el amor a un gran vejestorio.
Persiste, Felipe.
14 Noviembre 2006 | 11:07 PM