OCURRIÓ QUE NADOR

UNO Resulta que descubres la palabra mayo y esperas las estaciones como una verdad.
Luego, la ciudad muestra su faz envejecida, la multitud envolvente, la calle inmensa que desanda los pasos...
(Al declinar la tarde vi al hombre del fez y a la mujer de los zarcillos, y supe por qué, extrañamente, se ama la distancia).

DOS Te he buscado entre los magrebíes que embarcaban hacia Nador y Melilla.
Pero dejé el malecón sin verte.
Luego paró el viento. El sol que ciega, la rojez y el naufragio de los cuerpos que esperan a las cuatro de la tarde, el Estrecho más inmenso.
TRES No quedarte en el olvido, fue la quietud de las azaleas, los besos más cuajados.
Cuando te fuiste, fueron dos caminos y una frontera interminable.
Ocurrió que Nador era la misma ciudad.
Texto: © Felipe Sérvulo Fotos: © Emma González Gamero
RELATOS BREVES

MIS LIBROS
INVENTARIO DE POESÍA
ASÍ ME LO CONTARON


ANDALUCÍA VIVA













Juan Benicio dijo
Excelente poema que me ha traído recuerdos del norte de África, lugar donde pasé 15 meses de mi vida haciendo el Servicio Militar.
Enhorabuena al autor.
3 Junio 2006 | 12:30 PM